Eran las cinco de la mañana. Sonaba la musica de los cuatro cuarenta a lo lejos y no me dejaba dormir. La última semana habia sido eterna.
Nunca pude regresar.









Eran las cinco de la mañana. Sonaba la musica de los cuatro cuarenta a lo lejos y no me dejaba dormir. La última semana habia sido eterna.
Nunca pude regresar.







