Conversatorio sobre etnografía feminista, trayectoria investigativa y la Corporación para la Investigación en Sociedad, Salud y Cultura (CISSC).
Liz Rincón Suárez expone tres rasgos que distinguen a la etnografía feminista de la etnografía clásica: un proceso reflexivo de cuestionamiento constante de quien investiga, una ética del contacto que rompe con la extracción colonial del conocimiento propia de la etnografía tradicional, y un principio epistemológico situado en la experiencia de habitar el mundo desde una subjetividad femenina. Relata cómo llegó a la etnografía feminista a través del trabajo de campo —no de la teoría— y cómo, junto a un grupo de antropólogas, sociólogas y médicas, fundó la Corporación para la Investigación en Sociedad, Salud y Cultura (CISSC) con una mirada interseccional de género, etnia y clase, que llevó a investigar los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes en Bogotá y, más tarde, en cinco países de América Latina. Describe también el tránsito hacia liderazgos feminizados dentro de la organización y la posterior crisis financiera del colectivo tras un cambio de gobierno.

